El secreto de Nervora es un ingrediente especial que va directo a una de las causas del ardor en los nervios.
Este ingrediente ayuda a calmar el hormigueo y el ardor en las manos y los pies desde adentro.
¿Ya adivina cuál es?
Le arruino la sorpresa: es el ácido R-alfa lipoico. Sí, una molécula que su propio cuerpo ya produce, y que en Alemania se usa en el ámbito de la neuropatía desde hace décadas.
Pero no es cualquier ácido alfa lipoico. Es forma R pura, la que el cuerpo produce y usa, no la mezcla mitad y mitad de la farmacia.
Es un antioxidante que cruza la barrera que protege los nervios y llega hasta sus mitocondrias, donde combate el estrés oxidativo que el azúcar alto deja dentro del nervio. Y ese estrés oxidativo está detrás del ardor, los piquetes y los toques eléctricos de la neuropatía.
Con las semanas, uno de verdad nota cómo las manos y los pies se van calmando, y cómo todo el cuerpo descansa mejor.
Sus nervios tienen el apoyo que les faltaba, el ardor baja y las noches vuelven a ser tranquilas.
¿Lo mejor?
Como es solo una cápsula blanda con aceite de coco, se toma fácil y no da acidez. Se volvió parte de mi rutina diaria.
Me la tomo cada noche con la cena, junto a mis otras pastillas, y ya ni lo pienso.
De hecho, compré 3 frascos de una vez, para tener los tres meses completos que se recomienda darle: uno en el buró, uno en la cocina y uno de reserva.
A las pocas semanas, me sentía muchísimo mejor.
Dormía toda la noche y las manos y los pies ya casi no me molestaban.
Se acabó dar vueltas en la cama toda la noche.
Se acabó ese dolor que me volvía loca.
Me despertaba renovada, con energía y, sobre todo, lo bastante descansada para jugar con mis nietos.